Carne de conejo

Explotación de Conejos para la Obtención de Carne.

En función de la raza, se explota a los conejos con el objetivo de obtener carne, piel o pelo. Así las principales razas de conejos destinados a morir por sus músculos son Nueva Zelanda, California, Mariposa, Chinchilla y Holandés. Los destinados a morir por su piel, aunque se comercie también su carne, serían Rex Azul, Rex Malta y Cibelina Siamés. Finalmente, son pocas las razas de individuos destinados a morir principalmente por el pelo, por ejemplo la raza Angora.

Para comprender lo que debe ser la vida para un conejo explotado, no sería necesario hablar demasiado sobre el tema. Basta con leer a los especialistas en su esclavitud: “ Al hablar de la explotación es preciso recordar que aunque el conejo puede vivir 10 ó más años, solo hacemos uso de una corta vida, 90 a 120 días, siendo útil dotarlo de un buen establecimiento para su vida en cautiverio” .En la inmensa mayoría de los casos, este “buen establecimiento” es una jaula de metal donde dispondrán de unos 25 cm2 y en la que pasarán su corta existencia, salvo cuando sean enviados al matadero o a la “sala de sacrificio”.

Vemos que existen dos tipos de explotaciones, las cuales a su vez se pueden diferenciar en función de la tecnología empleada, el número de trabajadores y el número de conejos explotados.

Extensivo:

Los conejos son criados al aire libre en parques donde tienen un espacio de 0,25m2 por individuo, alojando a no más de 50 individuos por parque y separados estos por pequeños muros. Es un sistema con muchos inconvenientes para el explotador, por eso los expertos no lo recomiendan. Según Jesús Emilio Echeverri: “El animal se parasita con facilidad; las razas degeneran por la consanguinidad, no hay planeación en los apareamientos, es un tipo de explotación no recomendado”. Según el Manual de Técnico en Ganadería: “Este sistema que solo puede hacerse en climas suaves, es totalmente desaconsejable por los grandes inconvenientes que lleva consigo”.

Los llamados gazapos, es decir, los conejos nacidos en la explotación que serán cebados y asesinados, son destetados a las cuatro semanas, consiguiendo que cada reproductora tenga seis partos al año. Los gazapos son generalmente vendidos a los 70 días de vida.

Reclusión o intensivo:

Dado que el objetivo de una empresa que explota animales es obtener el mayor beneficio económico posible, en la práctica la mayoría de los empresarios siguen los consejos de los expertos y explotan a los conejos en este sistema. Según Jesús Emilio Echeverri “ Este sistema reporta ganancias y genera empleo (…)” [8]. En el Manual Técnico en Ganadería podemos leer: “Es el sistema más racional y el único aceptable cuando aquella adquiere cierta envergadura” y “El sistema de explotación en jaulas es el más idóneo, ya se trate de una explotación industrial a gran escala o de una explotación modesta”.

Los conejos son recluidos en jaulas colocadas en baterías de dos o tres pisos. En climas templados se pueden poner las jaulas al aire libre, pero los expertos recomiendan edificios cerrados con adecuada ventilación. En las jaulas, los espacios mínimos son 0,35m2 para las hembras reproductoras y 0,06m2 para los bebés en cebo.

Cada coneja tiene en este sistema unos 10-12 partos y cada año se envían al matadero del 60 al 90% de las mismas, dependiendo de los partos anuales que tengan. La “renovación” de machos (sementales) es del 40%.

Muerte

El matanza de los conejos es definida por los expertos como “la culminación de la explotación cunícula” y “debe ser realizada en forma técnica con el fin de no demeritar la presentación de la canal para el mercado”. Transcurridos entre 75 y 90 días desde el nacimiento del conejo, los explotadores proceden a matarles de forma, según ellos, “rápida y no cruenta”.

El conejo será obligado a un ayuno de 12 horas antes de su asesinato. En caso de haber interés económico en su pelo, se deberá esperar hasta un momento en que no se encuentre en fase de muda de pelo. Son transportados a la sala de sacrificio o al matadero en cajas de plástico ventiladas y con el espacio suficiente para evitar golpes. Para llevar a cabo su matanza, se coge al conejo por las orejas, con el objetivo de evitar los hematomas que empeorarían la “presentación” de la carne. Para dar la muerte “no cruenta” a estos animales se realizan las siguientes fases:

• “Insensibilización” por golpe: Se le atesta un golpe seco detrás de las orejas o en la frente. El objetivo según los expertos es manejar mejor al animal y advierten que cuando “no se tiene práctica suficiente, el golpe puede ocasionar hematoma en los músculos del cuello y sufrimiento al animal” .

• “Insensibilización” por electricidad: Es el método más habitual por el que se pone a los conejos en contacto con una parrila eléctrica que les dará una descarga, dejándolos supuestamente aturdidos. La efectividad del aturdimiento dependerá de varios factores como la suciedad y humedad del pelo del conejo, el voltaje y amperaje del aturdidor… Muchos están totalmente consientes mientras les cortan el cuello y para sacarles la piel.

(Fuente)

Desde A.L.A. Impulsamos a todos a comenzar con un estilo de vida vegano, que no incluye el sufrimiento, la utilización, explotación o el asesinato de otros animales en ningún aspecto.

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